31 ago. 2015

Hablar acerca de

Hablar acerca del problema que tenemos y no de lo que nos pasa en sí evita que tengamos contacto con nuestra situación e impide que encontremos una solución.
Cuántas veces nos hemos encontrado personas que se la pasan repitiendo la historia de su problema una y otra vez, se lo cuentan a cada uno de sus conocidos, con las mismas palabras y hasta la misma entonación, esa permanencia en el contenido del relato nos dice que no hay consciencia ni introspección de lo que le está sucediendo, el problema permanece tal cual. Olvidémonos que lo repita para que alguien pudiera sugerirle algo -aunque no haga caso de consejos- o de plano le quiera resolver el problema, en vez de ayudarlo para que él mismo lo resuelva.
También están las personas que creen que hablando sempiternamente de su problema equivale a un testimonio de vida para que los demás eviten caer en lo mismo. Ahí es cuando al problema se le "apapacha" más: se va vuelto en un estandarte de una guerra fútil. En vez de vencer el obstáculo se hace del obstáculo un estilo de servicio de vida. Creen que están haciendo un servicio al mundo al sufrir y dar testimonio de ello, son las eternas víctimas de un problema que tiene solución. Desde lo alto les ha caído ese problema sin cura para darle un cierto sentido superficial a su vida.
Habrá soluciones que llamen a la acción y otras a la no-acción (reflexión, meditación, reorganización, trabajo interno), mas no a la pasividad. Tomar consciencia de lo que nos sucede, lo que nos duele, nos da la clave de lo que podemos hacer, aprender de ello y pasar a otras experiencias más en nuestra vida. Conformarse con vivir con una situación incómoda y solucionable no contribuye a mejorar nuestra calidad de vida y al crecimiento personal. Bendiciones.

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